DREAM 398

Iba caminando con mi papá por la calle, el mercado estaba cerrado y casi ningún local parecía estar abierto. Me encontré a una de mis maestras de la prepa, no se veía muy interesada en saludarme e incluso parecía ofendida al verme. Le pregunté si podíamos pasar a su local al notar que se metía a una lavandería. Ella nos decía que no y cerraba la puerta. Después yo me despedía de mi papá y le decía que nos veríamos al rato, me iba a un supermercado gigante donde había unas cosas que se veían deliciosas y eran de Sailor Moon pero no las podía pagar entonces unos muchachos que se juntaban a tirar barrio en una de las esquinas del súper me decían que me las robara. Mientras estaba con ellos una chica se me acercaba y comenzabamos a platicar, yo le comentaba que saliendo de ahí íria a visitar a mi papá y ella me decía que podía ir conmigo porque iba hacia ese rumbo. Después yo le preguntaba su nombre y me decía que se llama Dení. Yo traía a su esquina las cosas de Sailor Moon y empezaba a metérmelas en el pantalón mientras conversábamos de la injusticia del mercado. Cuando me estaba metiendo la última me daba cuenta que en esa esquina había dos cámaras y que probablemente me habían visto. Un par de los muchachos saltaban una barda en juego y yo al darme cuenta de que los guardias del super me descubrirían salté para huir. Al cruzar, del otro lado estaban esperándome. Ahí mismo era donde fusilaban a los ladrones, el piso estaba lleno de sangre al igual que las paredes y una pila de ropa tiesa con sangre café y seca bordeaba uno de los muros. Me amenazaron y yo segura de mi muerte cerré los ojos. Sonó un disparo pero no sentí nada y al abrir los ojos y encontrarme todavía ahí decidí correr, no fue hasta que llegué a la calle que me dí cuenta ya no era humana. Mi castigo por haber robado cosas de poco valor no fue la muerte, fue convertirme en gato. Caminé por la calle pensando hacia donde ir, decidí seguir derecho. De la nada alguien empezó a caminar a mi lado, era Dení. Me dijo que los otros estaban bien y hasta me aseguró que había logrado comunicarse con ellos. Yo no le contestaba mucho, más que hacerme compañía parecía que me estaba siguiendo con su mirada fría. Caminando llegamos hasta la entrada al bosque y seguimos una vereda. Por ahí regresé a mi estado humano imperceptiblemente. Un árbol de pistaches se cruzó en nuestro camino y decidí agarrar un puño, unos metros más adelante había un par de hombres analizando árboles de mangos. Me dí cuenta que estábamos en su plantío y temí me castigaran por comerme sus pistaches. Al contrario ellos nos saludaron y emocionados nos preguntaron si queríamos ver algo increíble. Los dos hombres,Dení y yo caminamos un poco más por la vereda hasta llegar a algo así como una cueva. Al entrar en uno de los muros uno de los hombres nos enseñó una pintura mural prehispánica. Dení y yo nos asombramos mucho y el nos dijo que había más. Seguimos caminando hasta llegar a un ensanchamiento de la cueva, él nos dijo que viéramos hacia un lado y señalo con su lámpara, la cual apenas iluminaba un enorme nicho del tamaño de una catedral dentro de la cueva. Dení sacó una lámpara más intensa y al señalar hacia allá se iluminó un mural gigante sobre un muro de piedras hermoso.

Dení

Guadalajara

México

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google photo

You are commenting using your Google account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s